- Aviño-Calero, J., Santateresa, E., Orden, L., Marks, E. A. N., Martínez-Sabater, E., Andreu-Rodriguez, F. J., Sáez-Tovar, J. A., Pérez-Murcia, M. D., Bustamante, M. Á., & Moral, R. (año). Addition discarded tennis balls as an inert bulking agent to olive mill waste and pig slurry during composting reduces the energy consumption related to ventilation and the generation of anaerobic gases. Centro de Investigación e Innovación Agroalimentaria y Agroambiental (CIAGRO-UMH), Universidad Miguel Hernández, Sociedad de Fomento Agrícola Castellonense S.A. (FACSA), Agrotecnio-CERCA Center.

19/11/2025
Economía circular para las pelotas de tenis desechadas: añadirlas al compost reduce las emisiones y acelera la descomposición de los residuos
Un estudio de Agrotecnio, FACSA y el Centro CIAGRO de la Universidad Miguel Hernández de Elche muestra que reutilizar pelotas de tenis desechadas mejora la aireación del compost y reduce las emisiones de gases de efecto invernadero.
Investigadores del centro Agrotecnio, de la Sociedad de Fomento Agrícola Castellonense (FACSA) y del Centro de Investigación e Innovación Agroalimentaria y Agroambiental (CIAGRO) de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante) han descubierto una forma innovadora de hacer más sostenible el compostaje industrial de residuos orgánicos: reutilizar pelotas de tenis desechadas.
El estudio, publicado en la revista Journal of Environmental Management, demuestra que añadir un 50% de pelotas de tenis en desuso a las pilas de compost mejora notablemente la circulación del aire y aporta otros beneficios importantes.
Los investigadores realizaron cuatro experimentos combinando la aireación del compost con la inclusión de las pelotas viejas en la mezcla. Se analizaron dos tipos de compost: uno formado por purines de cerdo y restos de poda urbana, y otro que incorporaba también residuos de aceite de oliva.
Los resultados indican que las pelotas aumentan las concentraciones de oxígeno dentro del compost entre un 35% y un 50%, dependiendo del tipo de mezcla. Además, redujeron las emisiones de amoníaco, monóxido de carbono y metano hasta nueve veces, y disminuyeron el consumo de energía necesario para la aireación forzada entre 160 y 546 kWh, evitando la emisión de 31 a 135 kg de CO₂ equivalente.
El compost aireado con este método también presenta mejor calidad: tiene un pH más equilibrado, una menor conductividad eléctrica, una reducción de los compuestos polifenólicos y unos índices de germinación más altos.
“Las pelotas fomentan pequeños canales de aire que mantienen el compost oxigenado sin necesidad de energía adicional”, explica Evan Marks, investigador de Agrotecnio. “Es un ejemplo muy sencillo pero eficaz de economía circular: damos una segunda vida a un residuo difícil de reciclar mientras reducimos las emisiones de gases de efecto invernadero”.
A pesar de los resultados positivos, Marks señala que “todavía es necesario optimizar las cantidades de pelotas según las mezclas y materiales concretos, las condiciones estacionales y también fomentar sinergias con las empresas que gestionan las pelotas en desuso”.
J.Aviñó – Calero
Más información: