Un estudio multidisciplinar de Agrotecnio y la Universidad de Lleida demuestra el potencial de las cubiertas orgánicas para reducir el labrado en cultivos ecológicos
Un estudio liderado por investigadores de Agrotecnio y la Universidad de Lleida (UdL) propone una nueva forma de gestionar las malas hierbas en el viñedo: aprovechar materiales que hasta ahora se consideraban residuos, como las cáscaras y pieles de almendra, las cáscaras de nuez y los residuos del prensado de la uva, conocidos como brisa.
La investigación, publicada en la revista científica Weed Research, es fruto de un trabajo multidisciplinar entre los grupos de Protección de Cultivos de Agrotecnio – Universidad de Lleida y el grupo de Agrótica, especializado en agricultura de precisión y tecnologías como el LiDAR. Esta colaboración ha permitido combinar el análisis agronómico con herramientas avanzadas de monitorización del cultivo y del suelo, ofreciendo una visión integral. Los autores son Diego Barranco-Elena, Jordi Recasens, Jordi Llorens-Calveras, Alexandre Escolà y Bàrbara Baraibar.
El estudio analiza durante dos campañas agrícolas el uso de estos materiales orgánicos (acolchados) como cubiertas del suelo bajo la fila en viñedos del noreste de la península ibérica, en condiciones mediterráneas. El objetivo es comprobar hasta qué punto pueden sustituir prácticas habituales como el laboreo.
El control de las malas hierbas es uno de los grandes retos de la viticultura ecológica. Sin herbicidas químicos, el laboreo es a menudo la solución más utilizada, pero presenta inconvenientes importantes, ya que requiere tiempo y recursos y puede degradar la estructura del suelo con el paso del tiempo. En este contexto, encontrar alternativas eficientes y respetuosas con el medio ambiente es una prioridad para el sector.
Los resultados del estudio muestran que estos acolchados orgánicos pueden controlar de forma muy efectiva las malas hierbas anuales y contribuir a la protección del suelo. Sin embargo, no resultaron eficaces en el control de malas hierbas perennes, especialmente especies cespitosas como Cynodon dactylon (grama).

Los resultados ejemplifican los éxitos y los retos de las medidas agroecológicas en el manejo de las malas hierbas y la necesidad de adaptarlas a cada contexto local para que sean efectivas. Asimismo, ponen de manifiesto la necesidad de más investigación para desarrollar estrategias eficientes de control de malas hierbas perennes en sistemas de producción ecológica con reducción del trabajo del suelo.
Más allá de los resultados agronómicos, el trabajo también pone el foco en dar una segunda vida a subproductos como los restos de almendra o los sobrantes del proceso de elaboración del vino, que pueden convertirse en recursos útiles dentro del propio sistema agrícola. Esto no solo reduce residuos, sino que también permite disminuir los costes de gestión de las explotaciones.
El proyecto, financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y por los fondos Next Generation / PRTR (TED2021-130138A-I00), se alinea con los principios de la economía circular, en la que los residuos dejan de ser un problema para convertirse en recursos útiles. En el caso del viñedo, esto se traduce en sistemas de producción más eficientes, sostenibles y mejor preparados para afrontar los retos actuales.
Los resultados tienen una aplicación directa en el sector vitivinícola mediterráneo, especialmente en explotaciones ecológicas que buscan alternativas viables al trabajo intensivo del suelo. En un contexto marcado por el cambio climático, estrategias como esta pueden contribuir a mejorar la salud del suelo y a reforzar la resiliencia de los sistemas agrícolas.
Más información: Weed Control Effect of Different Organic Mulches in Mediterranean Vineyards Diego Barranco-Elena, Jordi Recasens, Jordi Llorens-Calveras, Alexandre Escolà, Bàrbara Baraibar, https://doi.org/10.1111/wre.70085

