- Agrotecnio, la Universidad de Lleida y Semillas Batlle presentan en Breakfast4Inno sus investigaciones sobre cebadas enriquecidas con β-glucanos y polifenoles
- Las ponentes reivindican el potencial de la cebada biofortificada e instan a la industria a apostar por su valorización comercial
La cebada y su potencial para mejorar la salud fueron el centro del nuevo desayuno de innovación Breakfast4Inno, celebrado en el Parc Agrobiotech de Lleida. La empresa Semillas Batlle (Bell-lloc) y el grupo de Compuestos Bioactivos de los Alimentos de Agrotecnio y de la Universidad de Lleida (UdL) presentaron sus avances en el desarrollo de nuevas variedades de cebada con propiedades saludables.
Las investigaciones lideradas por Laura Rubió, investigadora de Agrotecnio y profesora de la UdL, muestran el gran potencial nutricional de las cebadas biofortificadas, caracterizadas por una elevada concentración de compuestos bioactivos como los β-glucanos, un tipo de fibra soluble, y los polifenoles.
Los trabajos de mejora genética de la cebada se han llevado a cabo en colaboración con universidades internacionales de Escocia y Oregón y con la empresa Semillas Batlle, que ya ha registrado tres variedades pioneras de cebada para consumo humano: Annapurna, Kamalamai y Rajapani.
Según Laura Martínez Planton, responsable de mejora genética de Semillas Batlle, “además de estar enriquecidas, estas variedades presentan una excelente adaptación al clima mediterráneo, con alta resistencia al frío y mayor facilidad de procesamiento industrial”. También avanzó que actualmente se están desarrollando nuevas líneas avanzadas de coloración púrpura, con alto contenido en polifenoles y un atractivo adicional para el consumidor.
En cuanto a los estudios de salud, los ensayos realizados en modelos in vitro, animales y humanos demuestran que el consumo de estas variedades de cebada puede ayudar a reducir el colesterol, modular positivamente la microbiota intestinal, regular la glucemia y prevenir enfermedades metabólicas como la diabetes tipo II.
Estos hallazgos abren la puerta al desarrollo de nuevos alimentos funcionales basados en cebada biofortificada, un cereal que encaja perfectamente dentro del patrón de dieta mediterránea por su riqueza en fibra, compuestos bioactivos y capacidad de contribuir a una alimentación saludable y sostenible. Tal y como destacó la investigadora de la UdL Mariona Martínez, estas variedades se pueden incorporar fácilmente en productos cotidianos como pan, pasta, galletas, hamburguesas vegetales o incluso en tés y kombuchas. Las tres ponentes coincidieron en hacer un llamamiento a la industria alimentaria para que apueste por este cereal. “La evidencia científica ya es clara: la cebada es un cereal con beneficios para la salud. Ahora el reto es transformar este conocimiento en productos que lleguen a la mesa del consumidor”, subrayaron.
Aunque tradicionalmente la cebada se ha destinado a la alimentación animal o a la producción de cerveza, su uso para el consumo humano se remonta al Neolítico y es habitual en muchas culturas asiáticas.
La cebada como herramienta de prevención del cáncer colorrectal
Actualmente, Agrotecnio y la UdL están trabajando en diferentes proyectos orientados al desarrollo de productos a base de cebadas de alto valor añadido. En el marco del proyecto BARGUT, financiado por Agrotecnio y ya en fase de finalización, se ha demostrado que una parte importante de los compuestos bioactivos de la cebada —tanto la fibra como los polifenoles— llegan intactos al colon, donde son fermentados por la microbiota, generando ácido butírico y otros metabolitos con efecto prebiótico.
Actualmente, el proyecto CHEMBAR de la convocatoria
Agrohealth, liderado por Laura Rubió y Diego Arango del Corro del IRBLleida, investiga el potencial de la cebada en la prevención del cáncer colorrectal. El proyecto adopta un enfoque interdisciplinario que combina modelos de digestión in vitro, modelos animales y el uso de organoides intestinales, un modelo celular tridimensional innovador que reproduce la estructura y función del tejido del colon humano. A través de estos modelos se evaluará cómo la cebada biofortificada puede interactuar con las células tumorales y contribuir a prevenir la progresión del cáncer colorrectal, una de las enfermedades más prevalentes y estrechamente vinculada a los hábitos alimentarios.