El Breakfast4Inno de abril analiza cómo la innovación en alimentación animal puede reducir el amoníaco, el nitrógeno y otras emisiones derivadas de la ganadería
La nutrición de precisión y los aditivos alimentarios se consolidan como dos de las principales herramientas para reducir el impacto ambiental de la ganadería, según se ha puesto de manifiesto en la última sesión del Breakfast4Inno. El desayuno de innovación organizado por Agrotecnio, el Parc Agrobiotech Lleida y la Diputación de Lleida, ha analizado cómo la formulación de las dietas y el uso de nuevas soluciones nutricionales pueden ayudar a reducir el impacto del nitrógeno y de los gases de efecto invernadero asociados a la producción animal.
Los investigadores Gabriel de la Fuente, de Agrotecnio y profesor agregado de la Universidad de Lleida, y Estefanía Pérez-Calvo, investigadora en nutrición y salud animal en la empresa Dsm-firmenich, han recordado que la temperatura global ha aumentado aproximadamente 1,5 ºC respecto a la era preindustrial, con diversos efectos como el aumento del nivel del mar, fenómenos meteorológicos extremos, la pérdida de biodiversidad o estrés hídrico en la producción agrícola. En este contexto, han recordado que el sistema agroalimentario es responsable de aproximadamente un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y que la ganadería representa un 5% de estas emisiones.

Metano y amoníaco: dos retos clave en la producción animal
Los expertos han centrado su intervención en dos de los principales gases asociados a la ganadería: el metano, generado principalmente por los rumiantes, y el amoníaco, vinculado sobre todo a la gestión de las deyecciones en el porcino y la avicultura. Para reducir estas emisiones, han expuesto diversas estrategias nutricionales.
En el caso del metano, han explicado que el origen de su liberación se encuentra en el complejo ecosistema microbiano del rumen, el principal de los preestómagos de los rumiantes. Este proceso biológico, esencial para la digestión, conlleva como efecto colateral la emisión de un gas con un alto potencial de calentamiento global.
Entre las soluciones más avanzadas para minimizarlo, han destacado el uso de inhibidores específicos de la metanogénesis como el 3-nitrooxipropanol, un compuesto que actúa sobre una enzima clave en la producción de metano. Este aditivo, desarrollado por la empresa dsm-firmenich bajo el nombre comercial de Bovaer, cuenta con más de 15 años de investigación y un centenar de publicaciones científicas. Los expertos han asegurado que ha demostrado su eficacia en condiciones reales de granja y que ya se utiliza en decenas de países, con reducciones acumuladas de emisiones superiores a las 500.000 toneladas de CO₂ equivalente.
Porcino: reducir proteína para disminuir el amoníaco
En producciones de monogástricos como el porcino, el principal reto es reducir las emisiones de amoníaco, derivadas de la excreción de nitrógeno. Los investigadores han explicado que aproximadamente un 40% del nitrógeno ingerido es retenido por los animales, mientras que el resto se excreta y puede volatilizarse en forma de amoníaco.
De la Fuente y Pérez-Calvo han presentado diversas estrategias basadas en la nutrición de precisión. Una de ellas es la reducción del contenido de proteína bruta en los piensos, complementada con aminoácidos esenciales, lo que permite disminuir la excreción de nitrógeno sin comprometer el rendimiento productivo. Otra estrategia consiste en incorporar fibra fermentable para modificar la fermentación y favorecer la reducción del pH del medio. La tercera línea de actuación es el uso de aditivos, como los ácidos orgánicos. En este sentido, han destacado que el ácido benzoico ha demostrado ser una de las mejores técnicas disponibles para reducir las emisiones de amoníaco, ya que acidifica la orina y limita la liberación de este gas a la atmósfera.
Estas estrategias aportan, además, beneficios adicionales, como la mejora de la salud respiratoria de los animales y de las condiciones de trabajo en las granjas.
Impacto ambiental y beneficios económicos
Los expertos han subrayado la importancia de evaluar científicamente el impacto de estas estrategias mediante herramientas como la monitorización de gases o el análisis del ciclo de vida, que permite analizar el impacto ambiental de un sistema a lo largo de toda la cadena de producción.
En producción porcina, los resultados muestran que la combinación de reducción de proteína y el uso de aditivos puede disminuir la huella de carbono, mantener la productividad de los sistemas cuando los purines se utilizan como fertilizante y generar ahorros económicos, estimados en torno a 4,66 euros por animal.
Los ponentes han coincidido en que la granja es un punto clave para la mitigación ambiental, ya que es donde se definen procesos esenciales como la alimentación, la digestión y la excreción. “La nutrición de precisión emerge como una herramienta fundamental, basada en ajustar la dieta a las necesidades reales de los animales en cada fase productiva”, han destacado.
También han remarcado que la transición hacia una ganadería sostenible requiere un enfoque integral que combine innovación científica, tecnología, buenas prácticas de manejo e implicación de toda la cadena de valor.
El acto ha reunido a expertos del sector agroalimentario y de la investigación académica. La jornada ha contado también con la participación de Joaquim Balcells, investigador principal del grupo de Nutrición Animal y Medio Ambiente de Agrotecnio y catedrático de la Universidad de Lleida, que ha moderado el debate.
El próximo Breakfast for Inno se celebrará el 14 de mayo y se centrará en el control de la araña roja del maíz mediante la liberación de fitoseidos con drones.

