Un nuevo Breakfast4Inno une ciencia y empresa para analizar cómo la producción de soja en Catalunya puede reducir la dependencia europea de importaciones y mejorar la eficiencia agraria.
Una nueva edición de los desayunos de la innovación ha abordado hoy cómo el cultivo de la soja local y no transgénica puede mejorar la soberanía alimentaria y reducir la dependencia europea de las importaciones en un contexto internacional de inestabilidad política y cambio climático. El acto forma parte del ciclo Breakfast4Inno, organizado por Agrotecnio y el Parc Agrobiotech de Lleida, con la colaboración de la Diputación de Lleida.
El director comercial de la futura planta de la empresa Elian Barcelona, Richard Petro, ha presentado su proyecto empresarial para impulsar la producción de soja en el territorio. La empresa dispone actualmente de una planta de procesado de soja en el puerto de Barcelona y está invirtiendo en una nueva instalación anexa que aspira a convertirse en la más sostenible e innovadora de Europa.
Esta inversión responde al aumento del consumo de proteínas vegetales, especialmente en el mercado de la alimentación humana como alimento funcional, es decir, como un ingrediente para fortificar en proteína otros alimentos. Según ha explicado Petro, en Europa solo se produce el 8% de la demande interna y el continente es uno de los principales importadores de este producto, que adquiere principalmente soja transgénica de los Estados Unidos, Argentina y Brasil.

Para dar respuesta a esta situación, la empresa trabaja en la creación de una red de agricultores y cooperativas con el objetivo de ampliar el cultivo de soja en España. En 2025 ya se cultivaron unas 1.000 hectáreas, principalmente en Catalunya, y la previsión es llegar a las 3.000 este año y superar las 10.000 antes de 2030. Este año, la empresa apostará por Catalunya y Aragón, pero a largo plazo prevé incorporar también agricultores de Extremadura, Castilla León y Navarra.
Según Petro, “queremos promover el cultivo local de la soja ofreciendo a los agricultores precios garantizados, apoyo técnico y estabilidad en la demanda, con el objetivo de crear una cadena de valor sólida. Apostamos por soja KM0, no transgénica y de alto valor nutricional, como una opción de cultivo que es interesante para los productores tanto a nivel agronómico como económico”.
Investigación para mejorar el cultivo de soja local
El investigador del grupo de Biotecnología Vegetal Aplicada de Agrotecnio y profesor agregado de la Unviersitat de Lleida, Daniel Plaza Bonilla, ha presentado el proyecto que desarrollan en colaboración con Elian Barcelona y la colaboración de la empresa Cerescamp. Esta iniciativa se orienta a mejorar la viabilidad del cultivo de soja y su sostenibilidad, así como su rol dentro de los sistemas de cultivo del valle del Ebro.
Entre los objetivos principales está aumentar la producción local de proteína de soja por unidad de superficie, identificando los obstáculos actuales en cuanto a suelos, material vegetal y técnicas de cultivo, y en colaboración con productores locales en sus propias fincas. También se cuantificarán algunos de los impactos ambientales que puede mitigar la integración de la soja en las rotaciones. “La soja es una pieza más del puzzle que llamamos sistema de cultivo: una combinación de clima, suelo, técnicas y secuencias de cultivo”, apunta.
En este marco, el equipo de investigación trabaja en el seguimiento de fincas comerciales para identificar limitaciones agronómicas y evaluar alternativas de manejo. En 2025 se monitorizaron 10 explotaciones agrícolas de regadío situadas en un transecto de unos 90 kilómetros, con diferentes tipos de suelo, rotaciones y técnicas.

Los estudios analizan diversos factores clave, como las características del suelo, el establecimiento del cultivo, la disponibilidad de nutrientes, la determinación del rendimiento, la fijación biológica de nitrógeno o el estado sanitario de las plantas, con el objetivo de optimizar la producción y mejorar la sostenibilidad de los sistemas agrícolas. Para 2026, se prevé continuar el seguimiento de fincas comerciales, realizar nuevos ensayos e incluir estudios sobre herbicidas y emisiones de gases.
Plaza señala que “la soja es una alternativa y no un sustituto del maíz. De hecho, cultivar soja aporta beneficios al cultivo del maíz, ya que tiene la capacidad de fijar nitrógeno al suelo y una necesidad hídrica menor. Para evitar problemas en nuestros cultivos, como las malas hierbas, los ácaros o las micotoxinas, hay que diversificar, y la soja es un cultivo viable e interesante para hacerlo”.
Este Breakfast4inno ha estado moderado por el director de Agrotecnio y catedrático de la UdL, José Antonio Bonet, que ha destacado la importancia de conectar investigación, industria y sector primario para impulsar nuevos cultivos estratégicos y avanzar hacia sistemas agrícolas más sostenibles y competitivos. La próxima sesión de los Breakfast4inno se celebrará el 9 de abril y estará dedicada a los aditivos alimentarios para alimentación animal y para mitigar el impacto de los gases de efecto invernadero.
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