El conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig Molins, inaugura la tercera edición del “BreakfastforInno” y destaca la importancia de afrontar los escenarios de futuro desde la investigación y la innovación.
La rectora de la Universidad de Lleida y presidenta de Agrotecnio, Maria Àngels Balsells, pone en valor la iniciativa que conecta la universidad con el mundo empresarial.
La primera conferencia ha abordado la resiliencia de la cebada frente al cambio climático.
El conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig i Molins, ha inaugurado hoy la tercera edición de los Breakfast4Inno, los encuentros de innovación organizados por Agrotecnio y el Parc Agrobiotech Lleida, con la colaboración de la Diputación de Lleida, donde investigadores, empresas, representantes públicos y personas interesadas se reúnen para compartir conocimiento y experiencias de investigación aplicada.
El conseller ha destacado la importancia de reunir a investigadores, empresas y agentes públicos para compartir conocimiento y experiencias en investigación aplicada. “El sector agroalimentario es el primer sector de la economía catalana y tenemos el reto de producir más alimentos con menos recursos. Solo lo conseguiremos con más conocimiento, más ciencia, innovación y tecnología”, ha asegurado. Ordeig ha añadido que Lleida “debe posicionarse como un hub alimentario de referencia internacional”.
La rectora de la Universidad de Lleida, Maria Àngels Balsells, ha acompañado al conseller. Balcells, que también ostenta el cargo de presidenta de Agrotecnio, ha destacado el papel de los BreakfastforInno como herramienta para reforzar la conexión entre la universidad y el tejido empresarial, favoreciendo la transferencia de conocimiento y la innovación.
La primera sesión del ciclo 2026 ha tratado el tema: “Reforzar la resiliencia de los cereales frente al cambio climático”. El aumento de la frecuencia e intensidad de episodios climáticos extremos, como las olas de calor y las lluvias tardías, afectan negativamente a los cultivos. Para afrontar estos retos, Agrotecnio, la Maltería La Moravia (Grupo Damm) y Semillas Batlle y CUPASA han presentado el proyecto Resiliencia de la Cebada y de la Malta (ResOrMa). Coordinado por Gustavo A. Slafer, investigador principal del Grupo de Investigación de Fisiología de Cultivos de Agrotecnio y financiado por el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, el proyecto busca desarrollar estrategias para adaptar la cebada a las nuevas condiciones climáticas, garantizando el rendimiento y la calidad del grano y fomentando prácticas sostenibles.


Un proyecto con el liderazgo científico de Agrotecnio
El proyecto está liderado por la investigadora Roxana Savin, catedrática del Departamento de Ciencia e Ingeniería Forestal y Agrícola de la Universidad de Lleida y miembro del grupo de Fisiología de Cultivos de Agrotecnio. Savin ha explicado que las olas de calor, cada vez más frecuentes, pueden reducir el peso de los granos de la cebada maltera. Uno de los principales riesgos asociados a este cereal es la brotación pre-cosecha, cuando el grano comienza a germinar antes de la recolección, un fenómeno que puede comprometer su uso para maltería y conllevar pérdidas económicas. Este proceso se produce cuando la cebada está expuesta a lluvias tardías.
La investigación también estudia el impacto que puede tener la fertilización con nitrógeno, habitualmente utilizada para aumentar el rendimiento de los cultivos. El equipo plantea la hipótesis de que niveles elevados de nitrógeno en el campo podrían incrementar la susceptibilidad de la cebada tanto a las olas de calor como a la brotación pre-cosecha. Una menor aportación de nitrógeno podría reducir, por tanto, la afectación del cultivo a los episodios climáticos extremos.
Los ensayos se han llevado a cabo con ocho genotipos de cebada en dos campos experimentales en Bell-lloc d’Urgell y Gimenells, combinando condiciones con y sin ola de calor, y con y sin aplicación de nitrógeno. El estudio analiza, entre otros parámetros, el peso y el calibre del grano y la calidad maltera.
La participación industrial: la maltería La Moravia
La maltería La Moravia, del grupo Damm, participa activamente en el proyecto de investigación ResOrMa. La responsable de producción y medio ambiente, Neus Prieto Diez, ha explicado que su actividad comienza con una selección adecuada del grano de cebada, que debe cumplir unos criterios de calidad exigentes: una humedad máxima del 12,5 %, un contenido proteico entre el 9,5 y el 12 %, un mínimo del 75 % de granos con calibre superior a 2,5 mm y una elevada capacidad germinativa.
Prieto ha explicado que las olas de calor más prolongadas y las lluvias pre-cosecha favorecen la pre-germinación del grano y dificultan su conservación. “Esto impacta directamente en la calidad de la cebada, especialmente la cervecera, con un aumento de beta-glucanos que provoca turbidez, viscosidad y problemas de filtración en la cerveza”, ha añadido.
Los primeros resultados del proyecto apuntan que las condiciones climáticas extremas afectan tanto a la calidad de la cebada como al comportamiento de la malta durante el proceso industrial. Por este motivo, Prieto ha destacado que el sector necesita disponer de variedades de cebada más resilientes, capaces de mantener la estabilidad germinativa y la calidad tecnológica a pesar de las condiciones climáticas adversas.
La mejora genética: Semillas Batlle
Semillas Batlle es otra de las empresas que colabora en el proyecto ResOrMa. La responsable de Programas de mejora genética en cultivos hortícolas y extensivos, Laura Martínez Plantón, ha explicado que la participación de la empresa se enmarca en la apuesta por desarrollar variedades de cebada adaptadas a las diferentes zonas agroclimáticas y resilientes al cambio climático.
Semillas Batlle desarrolla programas de mejora para crear variedades de cebada más sostenibles, estables y competitivas. La investigación se centra en seleccionar características que refuercen la resistencia del cultivo al calor y la sequía, como el adelanto de la floración, una mejor adaptación del ciclo a las lluvias, raíces más profundas y una mayor eficiencia en el uso del agua, garantizando así rendimientos elevados en condiciones climáticas adversas.
Martínez Plantón ha explicado que el proceso de obtención de nuevas variedades combina cruces de líneas adaptadas, selección en condiciones reales de secano, ensayos multilocales y evaluaciones durante varios años, con el objetivo de garantizar el rendimiento agronómico y la calidad industrial del grano.



